Cuentos clásicos narrados con calma y canciones para cada momento del día. Reescritos con cuidado para los más chicos: sin violencia ni sustos, con finales felices. Para el viaje, la espera o antes de dormir.
A los 2 años, escuchar un cuento es sobre todo compartir un rato tranquilo. Funcionan bien las historias cortas, con personajes simples y frases que se repiten. Escuchá junto a tu hijo, señalá lo que pasa y dejá que repita palabras o sonidos. Estos cuentos clásicos están narrados con calma, sin violencia ni sustos y con finales felices, y podés leerlos en voz alta con el texto completo.